¿Con Lenin o con el imperio?
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¿Con Lenin o con el imperio?

En la retórica de preparación de la invasión de Ucrania, Putin utilizó un argumento que debería hacer dudar a quienes en la izquierda siguen apoyando la escalada belicista.

Alberto Matos 2 mar 2022, 10:30

Via Esquerda.Net

En una revisión de la historia, se afirmó que “la Ucrania independiente es una creación de Lenin y sus camaradas”, responsables del desmembramiento del imperio ruso”.

De hecho, Ucrania debería llamarse la Ucrania de Lenin, su autor y arquitecto. Viniendo de quien viene, la acusación suena como un elogio. Pero invoquemos la historia para desentrañar quién es quién.

El desmembramiento del imperio ruso fue una consecuencia de su participación en la Primera Guerra Mundial. Los bolcheviques formaron parte de la minoría que mantuvo una oposición internacionalista a la guerra imperialista, junto a Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en Alemania, James Connolly, héroe de la lucha de liberación irlandesa y otras honrosas excepciones.

Lenin y los internacionalistas se mantuvieron fieles al Manifiesto de Basilea de 1912, que exhortaba a los trabajadores de todos los países a librar una lucha decidida por la paz, “contraponiendo al imperialismo capitalista la fuerza de la solidaridad internacional del proletariado”. Y el primer deber internacionalista es la lucha contra “su” propio imperialismo: “la transformación de la actual guerra imperialista en una guerra civil es la única consigna proletaria justo en las condiciones de la guerra imperialista entre los países burgueses altamente desarrollados”.

En “La guerra y la socialdemocracia rusa” (septiembre de 1914) Lenin denunció: “El objetivo de la burguesía inglesa y francesa es conquistar las colonias alemanas y arruinar a la nación competidora, que se distingue por un desarrollo económico más rápido. Y para este noble fin las naciones “avanzadas” y “democráticas” ayudan al zarismo salvaje a asfixiar aún más a Polonia, a Ucrania y a aplastar la revolución en Rusia.”

Con el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, el poder soviético reconoció, no sólo por necesidad, sino por convicción, la independencia de Finlandia, Polonia, Ucrania y otras naciones encadenadas en la “cárcel de los pueblos” del extinto imperio zarista. Lenin defendió las independencias como un paso indispensable hacia la emancipación del proletariado de estos países de las burguesías que tendían a dirigir la causa nacional, en una notable polémica con otra “águila” del marxismo, Rosa Luxemburgo.

Tras el fin de la guerra civil contra los “blancos” y la invasión de varios países imperialistas, en 1922, las repúblicas socialistas soviéticas de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia formaron la URSS que dio lugar a 15 repúblicas independientes en 1991. Fue una historia accidentada: son conocidas las advertencias de Lenin contra el “espíritu gran ruso” y la brutalidad centralista en el tratamiento de otras nacionalidades, como Georgia.

El estalinismo y el sistema de partido único pisotearon una relación democrática e igualitaria entre los pueblos, incluso después de la prueba de fuego conjunta y la heroica victoria contra la invasión nazi. La política de rusificación de las distintas repúblicas, llevada a cabo hasta los últimos días de la URSS, es responsable de la creación de mayorías regionales prorrusas como las de las “Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk”, hoy pretexto para la invasión de Ucrania, un inquietante paralelismo con la “cuestión de los Sudetes”, invocada por Hitler para anexionar Checoslovaquia.

Significativamente, es Lenin y no Stalin el blanco de las críticas de Putin, el antiguo KGB y aspirante a “Zar de todas las Rusias”, que no ha dejado de amenazar a los ucranianos: “¿Queréis ser descomunizados? Estamos dispuestos a mostrarles lo que significa realmente la descomunización de Ucrania”. Está la demostración práctica, en menos de 48 horas.

En el campeonato de la “descomunización”, lo más absurdo es la posición del PCP (Partido Comunista Portugués) que no logra tener una palabra para condenar la invasión de Ucrania. Está la OTAN, por supuesto, que debería haber sido disuelta al menos desde la extinción del Pacto de Varsovia -por cierto, nunca debería haber existido, ya que el régimen fascista de Salazar fue uno de los fundadores… La OTAN no impidió la tragedia que le ocurrió al pueblo ucraniano. La OTAN es el mejor pretexto de Putin, al igual que Putin es el pretexto de la OTAN. Cada vez estoy más orgulloso de haber defendido durante décadas “NO A LA OTAN, NO AL PACTO DE GUERRA”.

Cualquier confusión entre el régimen oligárquico ruso y algunos restos del socialismo se ha desvanecido con las palabras de Putin -un pide siempre es un pide*…- y con la acción militar para “desmunicipalizar” Ucrania. La esperanza está hoy en la resistencia civil ucraniana y en los internacionalistas rusos que se atreven a manifestarse contra la guerra en la plaza Pushkin.

¿Qué pasa, camaradas: estamos con Lenin o con el imperio?

* Referencia del autor a la PIDE, la policía política del régimen portugués de Salazar


Parlamentares do Movimento Esquerda Socialista (PSOL)

   

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