1.ª Conferencia Antifascista: una victoria política
Reunió a miles de personas y delegaciones de más de 40 países para debatir sobre la lucha antifascista y antiimperialista, situando una vez más a Porto Alegre a la vanguardia de la lucha internacional
El editorial de esta semana es más que especial. Acabamos de concluir la exitosa I Conferencia Internacional Antifascista, celebrada en Porto Alegre entre el 26 y el 29 de marzo. No pretendemos aquí hacer un balance completo, sino ofrecer algunos elementos iniciales para reflexionar sobre la coyuntura a partir del enorme éxito de la Conferencia.
Las cifras hablan por sí solas. La marcha inaugural contó con unas 7.000 personas, evocando la tradición de Porto Alegre, con su vínculo con el altermundialismo y el Foro Social Mundial. Fue un esfuerzo contra el inmovilismo, aún dominante en la izquierda, que demostró que es posible movilizarse. Y sentó las bases para continuar este proceso.
4.000 inscritos, 11 mesas temáticas, un foro de autoridades y parlamentarios y la impresionante cifra de 150 actividades autogestionadas. Tal esfuerzo solo fue posible gracias a la capacidad de articulación internacional, a la urgencia de la situación mundial, al espíritu unitario del comité local y al esfuerzo organizativo, en el que varios compañeros desempeñaron un papel decisivo. Contamos con la presencia de cerca de 40 países, con una impresionante representación de los cinco continentes.
Un salto de calidad en la articulación internacional
El origen de este triunfo, además de la persistencia en llevar a cabo la actividad incluso tras su suspensión a causa de la tragedia climática de 2024, radica en la unidad entre el PSOL de Rio Grande do Sul y el PT de Porto Alegre, incorporando posteriormente a otros actores como el PCdoB, el MST y Andes, este último responsable, junto con la Fundación Lauro Campos y Marielle Franco, la Fundación Rosa Luxemburg y un esfuerzo del propio MES-PSOL, de garantizar la estructura del encuentro. El alcance internacional solo fue posible gracias al esfuerzo global realizado por el Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM), con el compañero Eric Toussaint al frente, para conectar a la IV Internacional (que estaba representada por decenas de secciones y miembros) y otros sectores que se sumaron al llamamiento a un frente internacional antifascista, publicado para dar repercusión a la conferencia.
La presencia de diferentes corrientes revolucionarias y socialistas internacionales fue de gran calidad, como la del DSA (donde la corriente Bread & Roses desempeñó un papel central), parlamentarios de la izquierda europea, con especial peso de Francia Insumisa y otros grupos antifascistas de Francia (NPA, Après, Attac, Le Digue y Jovem Guarda); los dirigentes y parlamentarios del Partido de los Trabajadores de Turquía; la delegación argentina fue la más numerosa, con casi 200 personas (compuesta por el comité con Ventos do Povo, Livres do Sul, el MST, que tiene una relación histórica con nosotros y se ha ido desarrollando a partir de la Liga Internacional Socialista, y UP); la delegación uruguaya con un autobús de la PIT/CNT, en la que destacaron el PCU y el Partido da Vitória do Povo. Además de las delegaciones significativas de América del Norte, con decenas de cuadros y dirigentes, como la de Puerto Rico (de Democracia Socialista y del Movimiento Victoria Ciudadana, entre otros movimientos) y México (MSP, ONPP, PRT, además de dirigentes de los electricistas). Desde Sudáfrica vinieron los camaradas de Zabalaza, así como desde Australia, militantes de la Alianza Socialista y de Green Left.
El CADTM estuvo presente con delegaciones de diversos países, especialmente de África y Asia, con delegaciones de Sudáfrica, Malí, Congo, Kenia, Costa de Marfil, Marruecos, India, Pakistán y Filipinas. Otras dos delegaciones muy especiales, que libraron una batalla decisiva en defensa de los principios internacionalistas, fueron la de los rusos y la de los ucranianos, vinculados a la Red de Solidaridad Europea con Ucrania y a la oposición marxista en Rusia.
La CPAC con Flávio Bolsonaro y Trump, Porto Alegre con las calles
El mismo fin de semana de la conferencia se reunió la CPAC —la incipiente articulación neofascista internacional en los Estados Unidos de Trump— y donde Flávio Bolsonaro pronunció un discurso, acreditándose como el representante del trumpismo en Brasil.
Porto Alegre fue, en la práctica, el contrapunto candente a ese foro. Estableció un puente con las manifestaciones del 24 de marzo en Argentina, con el convoy Nuestra América —muchos de sus miembros regresaron a tiempo para la Conferencia—, que llevó solidaridad y paneles solares a Cuba, con la enorme manifestación antifascista que tuvo lugar en Londres —donde algunos hablan de 500 000 personas—; con el debate sobre Irán, que ha resistido y transformado la ofensiva de Trump y Netanyahu en un problema más profundo. Y, sobre todo, con la gran manifestación «No Kings», que fue la tercera jornada unificada para derrotar a Trump, movilizando a millones de personas en cientos de ciudades de Estados Unidos.
En Porto Alegre, como dice la Carta, se está preparando la respuesta, con prioridad en las calles, a las acciones de la extrema derecha:
Nunca como hoy la lucha contra el imperialismo y el fascismo ha sido tan actual y necesaria. Esta lucha debe coordinarse a nivel internacional. La Conferencia Antifascista y por la soberanía de los pueblos se compromete a continuar la lucha sin descanso y como espacio de construcción de unidades contra el auge de la extrema derecha y las agresiones imperialistas. Frente a la barbarie, enarbolamos la bandera de la solidaridad internacional, de la lucha de los pueblos y de un futuro socialista, ecológico, democrático, feminista y antirracista.
Nuestras actividades
Además de la gran Marcha de apertura de la conferencia, participamos tanto en las actividades centrales como en las autogestionadas. El lanzamiento de la revista Retomada marcó un nuevo hito en nuestras herramientas para el debate y reunió a cientos de compañeros junto al colaborador Vladimir Safatle y muchas otras figuras destacadas. Nuestra nueva revista se presentó con el dossier «A esto se le llama fascismo», retomando la batalla de ideas al servicio de un polo crítico anticapitalista en Brasil.
La actividad de presentación del Manifiesto Ecosocialista, organizada por la IV Internacional y que contó con la presencia del compañero Michael Löwy, fue otro momento de gran participación.
También organizamos y acompañamos actividades significativas como la sesión plenaria de las Juventudes Ecosocialistas, con la presencia de Juntos, que destacó en varios momentos de la conferencia por su numerosa y vibrante comitiva; el lanzamiento del manifiesto del movimiento Maré Negra, con el concejal estadounidense Abdul Osmanu, de Connecticut, y la pensadora Mireille Fannon, lo que constituyó todo un acontecimiento; en el encuentro de las delegaciones de la Red Emancipa de Educación Popular; en las actividades sindicales con la presencia de SEPE, Andes, Fasubra, Metroviários de RS y SP, ASERGHC, Municiparios; en las actividades sobre el feminismo tanto del colectivo Juntas como de nuestras figuras públicas; en el taller realizado sobre las Big Techs, que reflejó la creciente acumulación de debate en torno a la cuestión digital. Además, innumerables actividades internacionales sobre Argentina, Estados Unidos, Ucrania, Rusia, Francia, Kurdistán y Puerto Rico.
Un ejemplo para luchar y vencer
La unidad expresada en la actividad, con el papel protagonista del MES-PSOL y de diversos sectores de la IV Internacional, sin exclusión ni imposición de otros sectores, es un paso adelante. La actividad de Porto Alegre nos prepara, en el terreno nacional e internacional, para los retos, donde las propias elecciones brasileñas serán un capítulo clave para la confrontación con el imperialismo y Trump. Tendremos tres elecciones decisivas, polarizadas, con probable injerencia de las Big Techs: las elecciones presidenciales colombianas, las elecciones generales de Brasil y las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
Defendemos la victoria militar de Irán contra Israel y Trump, sin prestar apoyo político al régimen; la campaña de Cuba contra el bloqueo; la lucha de los inmigrantes en todo el planeta; el fin del secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cília Flores, además de denunciar el imperialismo de Putin y posicionarnos al lado de la resistencia de los trabajadores ucranianos frente a la agresión rusa.
Para ganar en Brasil, debemos combinar las banderas de lucha más fuertes: reducción de la jornada laboral, impuestos a los ricos, defensa de la Amazonía y del medio ambiente, contra la violencia de género, con una amplia movilización que afirme la soberanía. Los próximos pasos implican nuevas conferencias y actividades como las que figuran en la Carta de Porto Alegre, especialmente teniendo en cuenta la dinámica de la situación argentina, que pronto acogerá un evento de esta articulación: una derrota de Milei le costaría caro a la extrema derecha y podría indicar un nuevo ciclo político en el país.
Porto Alegre se ha situado una vez más a la vanguardia de la lucha internacional. Hagamos con nuestras propias manos lo que nos corresponde: luchar y vencer a la extrema derecha.